

Otoño azul
Novela ambientada en Barcelona, donde una chica y un muchacho se conocen en un tren de cercanías. A todos los personajes, sencillos y humanos, les veremos unidos y enriquecidos por los lazos de la amistad, del amor y del dolor compartido.
“El muchacho piensa en el verano que acaba de vivir. La vida de su madre se apagaba en una luminosa habitación de la Clínica Rubí, y él procuraba estar a su lado muchas mañanas, muchas tardes, interminables noches en duermevela. Se turnaba con su padre, con su abuela María Luisa, con sus tías Helena y Nuria. Nunca olvidará la pesadilla del tratamiento. Tomar esas pastillas era tragar la propia tortura. Destrozada por la quimioterapia, su madre se cubría el rostro con el embozo de la sábana y lloraba su dolor con un débil y prolongado gemido, casi inaudible. El muchacho, atenazado por la pena, sin saber qué decir, sin poder hacer nada por mitigar esa agonía desmesurada, se sentaba junto a ella, tomaba su mano y acariciaba esa blanca paloma, casi sin vida. Un día tormentoso, al incorporarla para beber un poco, mientras pensaba que si Dios existe le gustaría estrangularlo, su madre le atrajo, le rodeó el cuello, le besó lentamente y le susurró unas palabras que han quedado tatuadas en su memoria: “Nacho, doy muchas gracias a Dios por haberme dado un hijo como tú”.